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Dijo Federico García Lorca : “la palabra es lo único que nos han dejado”. Y yo pienso que además nos han robado las ideas, nos han secuestrado el pensamiento, nos han pervertido los objetivos, nos han terrenalizado los sueños, nos han destrozado las utopías, nos han censurado el discurso, nos han plagiado los programas, han traficado con nuestros votos, han querido darle silueta de “ llave ” a algunas siglas.
Se acabó la pluralidad, la diversidad, el arco iris, no hay mestizaje, ni “alianza de civilizaciones interna”, se ha decretado el fin de la interculturalidad política y social. Es el tiempo del pensamiento único, orillado a centro derecha o a centro izquierda, a España la están centrando por la vía de la Ley electoral vigente, por la vía de un exacerbado bipartidismo, por la vía del modelo estadounidense, profundamente presidencialista, por la vía del talonario, por la vía de los imperios mediáticos. Si a esto unimos otros muchos vectores, como “la contribución interna con Opas y contra-Opas”, y las políticas de alianzas tan contradictorias, como por ejemplo: en la Comunidad de Asturias IU es oposición al PSOE, habiendo rechazado varias Consejerías, en la capital de Sevilla co-gobernamos con el PSOE desde la minoría, y en el ayuntamiento de Valencia ni siquiera existimos; por lo que sería necesario mantener al menos tres discursos para avalar tan divergentes posiciones.
Dicho esto y recordando a Foucoult “el poder, te pongas como te pongas, no te va a permitir más, que sobrevivir” y cada vez menos. Una fuerza política que no asume la Monarquía, la España centralista, el olvido de las fosas comunes, los y las mileuristas, la corrupción de guante blanco, que la ETA marque la agenda electoral, que el litoral de este país sea el mayor desastre urbanístico de la UE, que no aceptemos que la precariedad y la siniestrabillidad laboral estén en el ranking de los países ricos, y que algunas mujeres sean mercancía de la masculinidad, y que nos neguemos, a que jóvenes y mayores sean considerados más que bolsas de votos.
¿Pero es que no nos hemos dado cuenta, que ya ni siquiera decidimos donde consumir el ocio, donde pasar las vacaciones?, son las multinacionales las que te hacen una oferta a Cuba, para que veas el fin del imperio castrista, y de paso los desconchones de la vieja Habana, o un vuelo de bajo coste al Vaticano, para que de paso te bendiga Su Santidad y te recuerde que la homosexualidad y los anticonceptivos son un pecado, y la eutanasia un delito. Por un puñado de euros más, puedes visitar Pekin y ver como se administra el comunismo patriótico Chino, consensuando la división de las castas entre pobres y ricos; incluso algunos “Tour Operators” te ofrecen ir a Japón para ver como hacerte adicto al trabajo sin sucumbir al “mito de la velocidad”.
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